Haciendo Jabón

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Hola
He empezado ha experimentar con el jabón casero para tocador, cuya única diferencia con el que hacían nuestras abuelas, es que el aceite utilizado es limpio en lugar de usado, ya que el aceite sucio ya ha perdido buena parte de las maravillosas propiedades del aceite de oliva, así que para la ropa bien, pero para el cuerpo no nos vale, además de que suele salir con una acidez demasiado alta.

Lo que he hecho es el típico “jabón de Castilla”

El jabón de Castilla (aceite de oliva+sosa y agua) se lleva fabricando a gran escala desde tiempos de la corona de Castilla que contrariamente a los métodos de producción de jabón de los países nórdicos, en los que se usaba grasa o sebo animal como principal ingrediente, en la zona de Castilla existía abundancia de cultivos y prensado de aceite de Oliva y muy pronto se descubrió que este importante ingrediente producía un jabón de una calidad muy superior.
El jabón de Castilla se convirtió en un producto deseado, no solo por sus beneficios para la piel, sino también porque pronto el mundo de la medicina descubrió sus valores y así los Boticarios lo conocieron bajo el nombre de sapo hispaniensis o sapo castilliensis . El jabón de Castilla también fue la primera elección de muchas de las familias reales de toda Europa. Y posteriomente era exportado a numerosos lugares de Europa y América, principalmente durante la Edad Moderna.
Fueron muy importantes las jabonerías de Andalucía, donde recibían el nombre de “almonas”, término de origen árabe En el antiguo reino de Sevilla la casa de Alcalá tenía el monopolio de estas manufacturas, destacando la Almona de Sanlúcar de Barrameda, de los siglos XVII y XVIII, que era la única almona andaluza que permanecía intacta, hasta que en 2003 fue derribada parcialmente.

tres fueron mis inquietudes al empezar a enredar con el jabón: el uso de sosa caústica, el ph y el tiempo de curado.
– La sosa caústica: Aunque actualmente se hace de forma industrial (como todo), tradicionalmente se obtenía de las cenizas -lejía- (actualmente aún hay quien lo hace así, quizá pruebe cuando encienda la estufa ;)). Lo que me preocupaba es que realmente estuviera haciendo un jabón realmente biodegradable y así es ;).
Por otro lado hay que tener mucho cuidado al manejar la sosa porque es muy corrosiva y emite gases tóxicos. Respecto a esto último me ha hecho mucha gracia que en todas las recetas aconsejaran el uso de mascarillas de papel, porque gracias a mi experiencia en incendios sé que estas mascarillas sólo sirven para partículas sólidas. Si realmente queréis protegeros de gases, hay que usar las mascarillas con filtros de carbono (si de esas que que llevan como dos círculos a los lados) y si no aseguraros de que hacéis vuestras recetas en un espacio bien ventilado y con guantes e incluso gafas por si hubieran salpicaduras.
– El PH:El jabón es ligeramente alcalino, si no fuera así sería imposible de fabricar. Yo quería tener una medida fiable de alcalinidad porque de otra forma puede irritar la piel, así que me compré tiritas de las que venden, pues bien son bastante inexactas porque miden en un medio acuoso. Lo que en un principio descarté por parecerme una burrada (aunque leída una y otra vez en cuarentamil sitios), fue probarlo primero lavándome las manos y comprobando que ni pica, ni deja sensación de tirantez en la piel y por otro probarlo con la lengua y comprobar que no pica, tan loko como suena ;).
– El proceso:
– En frío: Se trata de hacer el jabón con todos los ingredientes en frío y después dejarlo “curar” durante un mes o más…Esto es necesario porque la sosa sigue “saponificando” que es el proceso en el que la sosa con el aceite dan como resultado jabón y glicerina y aquí un alto:
Por qué es más saludable el jabón artesano que el industrial. Cuando se hace el jabón artesanalmente la glicerina permanece intacta en el jabón, mientras que los jabones industriales, la separan y la quitan del jabón ya que es un subproducto que después venden a mayor precio, quitando una parte importante de sus propiedades al jabón, ya que la glicerina es un “humectante”, es decir que absorbe la humedad del entorno manteniendo la piel hidratada, además de estimular nuestras células cutáneas para rejuvenecerlas.
– En caliente: Con las mismas medidas se hace el proceso con calor.
Yo me decidí ha hacer el jabón en caliente (aunque es más peligroso por los gases, las posibles salpicaduras y queda más rústico), porque mi idea era hacer una base buena y luego añadirle diversos ingredientes y en frío al hacerse el proceso de saponificación más largo, al fin y al cabo es una reacción química, podía alterar los aceites, colorantes, plantas….
El jabón obtenido (tras tres pruebas de horas de mover y desechar dos intentos), es el que veis arriba. El resultado es un jabón obviamente rústico y que no genera apenas espuma. En realidad el jabón natural apenas genera espuma por sí mismo, son añadidos químicos…Hay quien utiliza aceite de coco o similares que hace un poco más de espuma, pero yo no he querido utilizar ingredientes cuya huella ecológica es tan brutal por el transporte que requieren y trato, en la medida de lo posible, que los ingredientes sean del pueblo.
Os sigo contando.
Abracitos de colores 😉

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