El Algarrobo. Ruta del agua 2019.

Hola 🙂

La Ruta del Agua, de la que podréis disfrutar este próximo domingo 20 de Enero, discurre entre tres pueblos de la Comarca de la Hoya de Buñol: Buñol, Alborache y Yátova, que junto con Macastre y Siete Aguas, conformaban la antigua comarca histórica. Remontaremos las Aguas del Río Juanes, afluente del Río Buñol, que a la vez lo es del Río Magro, y que nacen en las tierras de nuestra comarca.

Durante este trayecto nos acompañará en todo momento, un árbol en muchos lugares olvidado y en otros arrancados por su escaso valor económico, que se cree fue introducido por los Fenicios hace más de 3000 años formando parte así de nuestro historia y patrimonio común: El Algarrobo.

Este monumental árbol, recibe el nombre científico de Ceratonia siliqua:

Ceratonia del griego keratos, cuerno, al que recuerdan mucho los frutos en su forma y consistencia y siliqua: nombre latino de los frutos en legumbre (vaina de leguminosas).

Podremos ver hermosos ejemplares que deberían ser catalogados cómo árboles monumentales.

Se conocen algarrobos aún vivos de más de 800 años.

¿ Cómo se sabe la edad de un árbol?

Es complicado a plena vista saber la edad de un árbol, ya que su crecimiento depende de muchos factores: el suelo, la climatología, exposición al sol o no….Pero en el mundo forestal se utiliza una herramienta que se llama “barrena forestal” que permite sacar una muestra del tronco y contar sus anillos, cada anillo corresponde a 1 año de vida.

El algarrobo es un árbol que aunque puede vivir tanto en terreno siliceo, cómo calcáreo, le gusta más este último y es una especie muy poco exigente: Se adapta a suelos muy pobres y necesita escasa precipitación, aunque es muy delicado a las heladas, por lo que es típicamente Mediterráneo ya a partir de 600m sobre el nivel del mar empieza a escasear.

Tradicionalmente fue muy cultivado ya que además de apenas necesitar cuidados, sus frutos se utilizaban para la ganadería; en épocas de escasez su pulpa era reducida a harina y se utiliza como sucedáneo del chocolate o del café, industrialmente su semilla se utiliza como: colorante, gelatizantes en repostería, conservante alimentario…

Curiosidades:

La reproducción del algarrobo es bastante compleja ya que existen árboles con flores hermafroditas y otros con flores unisexuales, masculinas o femeninas

– El quilate: El término proviene de la antigua palabra griega keration (κεράτιον), que significa algarrobo ya que las semillas de este fruto eran utilizadas en la antigüedad para pesar joyas y gemas debido a la supuesta uniformidad del peso entre semillas. . Cuando los árabes adoptaron esta unidad de masa el nombre se deformó a quirat y esta deformó a quilate al saltar al español.

Cuento levantino , la leyenda del Algarrobo

Había una vez un labrador valenciano al que todas las cosas le salían mal; la buena suerte al parecer, no quería aliarse con aquel hombre. Llegó a perder la considerable hacienda que le dejaron sus padres y un día, visiblemente desesperado y viéndose casi en la miseria, exclamó con todas las fuerzas que le quedaban:

¡Me daría al diablo!

Al momento, como nacido en el mismo aire, apareció ante el un extraño caballero. Iba vestido de negro, con gran cuidado y despedía un ligero olor a azufre.

¿Qué has dicho?

¡Que me daría al diablo!¿Por qué? indagó el satánico personaje.

Porque antes de verme en la total indigencia prefiero pactar con Satanás.

Pues aquí me tienes.

¿Tu. ? ¿ Tú eres Satanás? ¡No te creo! ¡Me estas engañando?

¿Es que acaso no has visto que he aparecido de la nada? Pídeme lo que desees y té lo concedere ¿Qué quieres?

Oro mucho oro… pidió el campesino.

De acuerdo lo tendrás aseguró el maligno.

Y se mostró dispuesto a satisfacer el deseo del campesino si, transcurrido cierto tiempo, le entregaba su alma y le ofreció una bolsa de la cual podría sacar cuanto oro se le antojase. El labrador aceptó la transacción prometiéndole entregar su alma y su cuerpo a Satanás cuando no hubiese algarrobas en el algarrobo.

Pasaron el invierno y la primavera.

Nuestro hombre se encontró más rico que jamás pudo soñar; disfrutaba alegremente de su fortuna pero no olvidaba su obligación de socorrer a cuantos acudían a el con demanda de alimentos o económico.

Vino Agosto y el calor hizo madurar las algarrobas.

Cuando se hubo terminado la recolección, el diablo se presentó de nuevo.

Pero no fue recibido con lamentos, ni gritos ni desesperación, como solía ocurrir en circunstancias semejantes, sino con buen humor cosa que le hizo sentirse algo preocupado al Señor del mal.

Como el labriego no diera muestras de que había llegado la hora de cumplir su pacto que tuvo con Satanás, este le dijo que no quedaba por recoger ni una algarroba en toda la comarca.

Comenzaron a discutir, uno decía que había cumplido el tiempo convenido, el otro porfiaba que no.

Y como ninguno daba su brazo a torcer, decidieron dar una vuelta por el campo.

¿Ves como no ha quedado ni una algarroba?, anunciaba el diablo mirando en su entorno.

Y el campesino, señalando las tiernas algarrobas, las que brotan por San Juan, después de que el árbol florece por la primavera, exclamo: ¿ Y eso que es? Cuando Dios quiera que en un año no nazcan, ven por mí. Pero mientras antes de madurar un fruto este otro esta en camino, no se cumplirá el pacto.

El diablo echando fuego por nariz y boca, se marchó furioso, maldiciendo al árbol por culpa del cual había sido engañado por primera vez. Desapareció dejando un fuerte olor a azufre.

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